Fotografías

Viaje hacia el rencantamiento del mundo

Cuando se viaja en bicicleta, hay una grata sensación de sentirse parte de un gran ser sintiente, donde la idea de paisaje quieto e inmóvil se transforma en un territorio vivo del cual hacemos parte.

Dejarse atravesar por él, abrazando la rudeza de la naturaleza es la sensación más cercana para conectarnos con nuestro ser nómada, nuestra humanidad inquieta que busca escabullirse de la quietud de la ciudad.

Colombia es un lugar especial, pues está atravesado por 3 cordilleras cargadas de espacios biodiversos y mágicos, donde la fauna y flora exuberante acompañan cada pedalazo.

Un país lleno de rincones olvidados por el Estado, pero donde se puede sentir la magia de Los Andes.

Paula Soler

Artista plástica y cicloviajera con un profundo interés por ampliar la idea de territorio utilizando como herramienta el recorrer como práctica artística.

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¿Y cuándo no se puede pedalear, qué hacen?

¿Y cuando no se puede pedalear, qué hacen? Esta es una pregunta rara, y siempre nos tomamos unos minutos antes de responderla. No porque el catálogo de respuestas sea variado, todo lo contrario. La respuesta es tan simple que pone en jaque a la pregunta y a una estructura mental que cree que viajando todo es más complejo de lo que es. Viajar en bicicleta nos obliga a ser simples. A pensar simple. Cuando no se puede pedalear, caminamos.

Caminamos cuando hay mucho viento, cuando las subidas son largas, cuando el desnivel es abrupto, cuando el barro no nos deja pedalear, cuando los ríos son anchos o profundos, cuando los caminos desaparecen, cuando las piedras o la arena dicen presente, cuando las piernas están cansadas, cuando estamos aburridos, cuando nos duele todo, desde la cabeza hasta el culo. Por eso la respuesta es simple: cuando no se puede pedalear, caminamos.

 

Jime y Andrés

La Vida de Viaje

Viajan en bicicleta desde 2013. Su primera gran aventura fue de 9 meses y 6600 kilómetros desde Ushuaia hasta La Quiaca, y a partir de ahí dejaron de contar para vivir la vida sin números de por medio. Viajan en la naturaleza, por caminos alternativos y lugares sin nombre. No buscan llegar a ningún lugar, solo quieren estar en movimiento y sentirse libres. Una gran epopeya contemporánea.

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¿Y cuándo no se puede pedalear, qué hacen?

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¿Y cuando no se puede pedalear, qué hacen? Esta es una pregunta rara, y siempre nos tomamos unos minutos antes de responderla. No porque el catálogo de respuestas sea variado, todo lo contrario. La respuesta es tan simple que pone en jaque a la pregunta y a una estructura mental que cree que viajando todo es más complejo de lo que es. Viajar en bicicleta nos obliga a ser simples. A pensar simple. Cuando no se puede pedalear, caminamos.

Caminamos cuando hay mucho viento, cuando las subidas son largas, cuando el desnivel es abrupto, cuando el barro no nos deja pedalear, cuando los ríos son anchos o profundos, cuando los caminos desaparecen, cuando las piedras o la arena dicen presente, cuando las piernas están cansadas, cuando estamos aburridos, cuando nos duele todo, desde la cabeza hasta el culo. Por eso la respuesta es simple: cuando no se puede pedalear, caminamos.

Jime y Andrés
La Vida de Viaje

 

Viajan en bicicleta desde 2013. Su primera gran aventura fue de 9 meses y 6600 kilómetros desde Ushuaia hasta La Quiaca, y a partir de ahí dejaron de contar para vivir la vida sin números de por medio. Viajan en la naturaleza, por caminos alternativos y lugares sin nombre. No buscan llegar a ningún lugar, solo quieren estar en movimiento y sentirse libres. Una gran epopeya contemporánea.