On the road: ¿qué le dirías a tú yo del pasado? 

Hace poco vi un post en un grupo de Facebook, de un novato que quería adentrarse en el mundo del cicloturismo y pedía tips para su primer viaje. Algunos, podridos de las preguntas de los newbies de siempre, lo mandaron directamente a buscar en YouTube, pero a mí me dio no sé qué dejarlo así, al fin y al cabo todxs fuimos newbies alguna vez, yo misma lo era hasta hace muy poco. Me quedé pensando qué me hubiera gustado saber antes de hacer mis primeros viajes.

¿Qué le diría a mí yo del pasado?

Lo primero sería: Sofi, aprendé a parchar, no sabés cuánto vas a insultar cuando tengas que hacer 15 km hasta el próximo pueblo. Una cosa que me dijo un viejito buena onda que me auxilió en esa ocasión es que lleve parches, sí, y también inflador, pero además una cámara de repuesto. En algunas ocasiones es más práctico sencillamente cambiar la cámara, inflar y seguir. 

Algo que leí por ahí y me pareció útil: a la hora de elegir una bici, cuanto más comunes sean sus componentes, tanto mejor. Si se te rompe algo en el viaje, es más probable que la bicicletería que te encuentres en el camino tenga componentes comunes, antes que los súper fancy y extraños. Obviamente, si vos mismx sabés algo de mecánica, tanto mejor. Otra cosa: llevar la bici antes de salir a que la chequee tu bicicletero de confianza ahorra muchos dolores de cabeza, más de los que creés.

Tenés que tener luces sí o sí, y también chaleco reflectante. Quizás vos dirás “naaah, si igual llego a destino antes que se haga de noche, no es necesario”. Sí, amigue, sí es necesario, no siempre sabés qué te depara la ruta, shit happens. No vas a querer que te agarre la noche en la ruta; te aseguro que hay tramos en los que no hay una sola luz. No te imaginás la cantidad de puteadas y bocinazos que me comí esa noche, el miedo a los autos que te pasaban a toda velocidad y los nervios de no ver NADA delante de ti, ni siquiera la banquina. 

Llevá agua, bastante, no sabes cuándo vas a encontrar lugar para comprar. También te diría que descargues los mapas de Google Maps en el celu, en la ruta hay muchas partes que no tienen señal. 

Viajá liviano

Esto no se puede enfatizar lo suficiente. Las travesías son exigentes de por sí, si encima llevás cosas de más, se vuelven doblemente pesadas. Cada gramo cuenta, no vas a necesitar ese segundo caloventor que llevás de repuesto, y si lo llegás a precisar vas a sobrevivir, creeme. Ah, y sin peso en la espalda. Una mochila de diez kilos puede ser una semana de dolor en la cintura. Además cansa el doble, comprobado por su servidora. Lo ideal sería que el peso esté repartido de manera equitativa en la bici. Antes de arrancar el viaje, chequeá si la manera en que organizaste tu equipaje es sostenible, si te permite pedalear con comodidad o a los pocos kilómetros vas a tener que parar a acomodar tu setup.

¿Qué le dirías a tú yo del pasado?

Andá mentalizadx en que va a haber cosas fuera de tu control, y que eso es parte de la diversión. Vas a tener inconvenientes inesperados, y vas a tener que sortearlos como puedas, con lo que hay a mano. Por otra parte, aunque insultes en todos los idiomas, es muy satisfactorio superarte.

Para mí esto es importante: no dejes que gane tu cabeza. Tarde o temprano te vas a decir que no podés, que estás cansadx, que no llegás, que es peligroso, que para qué saliste y mil cosas más. A veces la cabeza es como tu tía mala onda que te tira abajo todos los proyectos que le contaste ilusionado, no la escuches. Ojos en la meta, minimizá el discurso desalentador que viene inevitablemente con el cansancio y lo desconocido.

Es cierto, viajar en bici no es para cualquiera, tiene su dificultad. Hay personas a las que no le molestan los mosquitos, dormir en el piso, lo inesperado; y hay otras que prefieren relajarse en el spa de un hotel de lujo. Cada unx tiene su idea de qué es disfrutar, y eso está perfecto, pero el cicloviaje no es para la gente que prefiere el spa. Hay que saber bien qué tipo de viajerx es unx, más que nada para no pasarla mal.

Laguna de Lobos, Provincia de Buenos Aires. Marzo 2021.
Más allá de las dificultades que puedan surgir en el viaje, el contacto con la naturaleza que tiene el cicloviajero es incomparable.
Laguna de Lobos, Provincia de Buenos Aires. Marzo 2021.
Más allá de las dificultades que puedan surgir en el viaje, el contacto con la naturaleza que tiene el cicloviajero es incomparable.

Por último, el cicloturismo y el bikepacking son disciplinas de esfuerzo, sí, pero a la vez maravillosas. La vez que me agarró la noche cerrada en la ruta, entre el miedo y los insultos de los automovilistas, vi uno de los cielos más lindos de mi vida. Estaba atestado de estrellas, nunca vi tantas, te lo juro, y eran todas para mí. ¿Viste alguna vez esos cielos de noche en el campo?

En el interior de la provincia de Buenos Aires el territorio es mayormente plano, entonces los cielos se ven interminables, sin nada que los corte, y además este en particular era supernegro, porque no había luna. Me impresionó tanto que, para disfrutarlo mejor, salí de la ruta e hice unas cuantas cuadras caminando con la bici al costado por el pastito a la una de la mañana, escuchando nada más que los grillitos. Noche incomparable ¿Cuántos viajerxs de spa pueden decir eso?

Sofi Yantorno

Buenos Aires, Argentina. Profesora de literatura, cronista amateur, cicloviajera y eterna aprendiz.

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