BICITANTES

¿En bicicleta? – Le dije a Mati cuando planeábamos viajar juntos y largó esa idea.

Ahí me contó que en una vuelta por Brasil había conocido cicloviajeros y entonces quedó resonando en él esta posibilidad.
Esto fue conversado en octubre del 2016 y para abril del siguiente año estábamos saliendo.

Durante el viaje, que duró casi dos años, conecté como nunca con la escritura, redactando desde la bitácora kilómetro a kilómetro, incluyendo distancias, lugares y personas que fuimos conociendo, a reflexiones surgidas de los movimientos internos más profundos. En un momento comenzó a vibrarme la idea de escribir un libro con tanta data que se materializaba en los cuadernos y hasta el día de hoy, dos años después de concluida la aventura, eso aún no ha sucedido. Esto me hace ver lo distinto que es manifestar lo que se vive y siente en un momento específico, a la proyección de un trabajo de edición para compartir públicamente. Mientras sigo trabajando en eso, que no sé cuánto tiempo pueda llevarme, les hago un recorrido por nuestra experiencia de viaje.

Como dando nuestros primeros pasos, partimos toditos chuecos.
Probar las bicis con 4 alforjas fue sinónimo de despedida.
Chau amigos, chau familia, chau barrio 5 esquinas.
Nos fuimos hacia el oeste, de Pando hacia Argentina.

Llegamos en 10 días, mientras nos fuimos adaptando.
Vinieron los primeros pinchazos y aprendimos a repararlos.
Vinieron repechos con viento en contra y nos paramos en los pedales.
Se nos rompieron los pulpos y volaron las alforjas.
Por momentos no había banquina y nos pegamos al camión que estaba por pasarnos, en un acto casi suicida, para con su aire propulsarnos.
Un día en un finito, casi no la contamos.

Nos hospedaron por WarmShowers, una aplicación cicloviajera.
Allí no es por dinero, sino que es una mano al que anda en viaje.
Hubo WarmShowers de 1 día y otros varios de 1 mes.
Hubo WarmShowers que hoy son familia también.
Nuestras casas más habitadas fueron las carpas, hubo veces que las armamos sin ver nada.
Solo unas veces dormimos en la vereda pelada y todo estuvo bien.
Cuando tal fue el calor que adentro de la carpa ya no se podía, conseguimos hamacas y  mosquiteros que pasaron a ser camas.
De Rosario hasta Córdoba, en cada pueblo que fueron como 10, nos recibieron los bomberos voluntarios. 

Y quedamos maravillados con su voluntad. 

Recuerdo y me erizo


En lugares estuvimos de pasada.
En otros estuvimos un rato.
No había cronograma, desde el principio vimos que no funcionaba.
Era más bien sintiendo en cada desvío qué camino nos llamaba.
Recuerdo y casi lloro, por esos días de nomadismo,
de hermandad y de conocer, de descubrir qué más.

Caminamos capitales, ríos, montañas, playas, poblados.
Anduvimos senderos, ripio y asfalto.
Gastamos cubiertas y algunas cámaras no se bancaron ni un pinchazo más.
Rompimos rayos, frenos, descarriladores y hasta nos atropellaron el tambor.
Ese compañero de viaje que mi amigo el ruso me regaló

Era un Derbake o Darbuka, de origen: medio oriente.
Una percusión pequeña, liviana y sonadora, ideal para viajar.
El Mati viajó con su trompeta.
Éramos y somos un dúo musical.
Hicimos bondis, semáforos y restoranes para trabajar.
Otras veces en calle o fogones la supimos gozar.
También vendimos postales y marca libros con fotos del viaje y frases.
Las trocábamos por dinero, comida o lo que fuera necesario en el momento y muchas veces fue un recuerdo para alguien a quien le tuvimos afecto.
Vendimos luces para bicicletas; nuestro producto de desarrollo.
Va chivo de @luzFN, búsquennos para saber más de eso.

No siempre compramos comida, gran parte de ella la pedimos.
No es una vergüenza haber mendigado el alimento.
Tanto sobra, tanto se tira, tanto no se aprovecha por tener una mancha.
El recicle de cada día, con alegría y una sonrisa ante ese posible “No” al cual igual agradecíamos.

Hubo más viajeros con los que compartimos y de nuevo me emociono.
Conocimos al Javi, al Chino y a la Negra en Tucumán, y por 4 meses no nos despegamos.
El Javi de mochila, caminante de los caminos.
Y el Chino y la Negra, pareja entrerriana, andantes de la bicicleta.
Marcábamos destino mirando el mapa.
Las 4 bicis marchaban y allá el Javi nos encontraba, por lo general nos esperaba.
Hicimos Salta y Jujuy, y juntos caímos en Villazón, del lado de Bolivia.
País desconocido para los 5 que juntos fuimos descubriendo.
Cada festejo era con pizza y en Tupiza fue con chicha y limonada.
En Potosí más que nada era con torta, y un 1.º de agosto, cumpleaños de mi padre y de la Pachamama, filmamos un video con velitas y dedicatoria.
De Potosí nos fuimos a unas termas y dentro de una piscina se nos rieron hablándonos en Quechua.
Después nos hablaron en español para contarnos que solamente, parecíamos bichos raros.
De allí fuimos a Betanzos, donde vi por primera vez la nieve.
En Sucre nos despedimos por un tramo y en Santa Cruz nos reencontramos los 5.
Pasamos unos días más y ahí sí nos despedimos por tiempo más largo.
Con el Javi seguimos hacia Brasil, por la base sur amazónica boliviana.
La Negra y el Chino siguieron hacia Perú.


Apenas nos separamos el Rodri apareció.
Cicloviajero brasilero volviendo a Brasil y nosotros que íbamos hacia allí, hicimos grupo para seguir.
En seguida el Javi se adelantó; quería ya llegar a Río de Janeiro.
Nosotros por Corumbá, Mato Grosso do Sul, cambiamos de país.
En São Paulo nos separamos de Rodri con idea de reencontrarnos, pero hasta hoy eso aún no ha sucedido y entonces, después de tanto, se volvió al dúo inicial.

Contamos, por otra parte, con un visitante o BICITANTE estelar: El Daniel.
El padre de Mati que se vino dos veces a pedalear con los gurises, y una tercera vez al disfrute del mar.
Sabio y experiente, escogió, a mi forma de ver, los tres mejores destinos del viaje.
Primero fue por Córdoba, en la expedición por las sierras.
Las cruzamos juntos de lado a lado visitando lugares increíbles.
De Alta Gracia a Sierras Chicas, Quebrada del Condorito en la cima.
Hubo acampe, WarmShowers y bomberos voluntarios con él.
Fue como hacerle un resumen de lo que venía siendo el viaje.
La segunda fue por Brasil, esta vez cruzamos la Sierra do Mar.
Se vino el Dani con la bicicleta en el avión.
Desde el norte argentino y Bolivia, donde pasamos un frío invierno, decidimos dirigirnos al mar, al calor y luego de cruzar estas sierras, con el Daniel, cumplimos esta misión.
Pedaleamos un tramo de la costa paulista y cruzamos a Ilha Bella como último lugar.
A la siguiente mañana de hacer pizzas para una banda femenina de samba, se nos vino otra emotiva despedida.
Abrazos de padre a hijo, y de hermano de hijo a padre.
Y seguimos adelante.

Hicimos playa, pedaleamos el calor y en el primer balneario de Río se detuvo el motor.
Llegamos a Trindade, un poco al sur de Paraty.
Se formó galera Argentouruguayachilenobrasilera y la quedamos por ahí.
Quisimos salir de la ruta, darle pausa al pedaleo y disfrutar de nuevo estar en un lugar.
Trindade y la galera nos abrazó.
El Daniel sin bici regresó.
Pasamos navidad y fin de año.
Pasaron muchos momentos y para mi cumpleaños nos regresamos.
Le dimos cierre al viaje y nos volvimos en camión de São Paulo a Pando
Las bicis siguen en Trindade, en lo de Malú, cargadas con sus cosas y alforjas.
Quizás las estén usando, ¡ojalá! Practicamos el desapego, las despedidas y los encuentros.
Nos abrimos al amor y al compartir.
A vivir con poco para hacer espacio a lo mucho.
A respetar el espacio y cada ser.
Entender que hay un orden y que la gran parte de todo está desde antes que nosotros.
Que somos uno con ese todo y que ese todo no está para servirnos.
Sí que es servicial y que nos quiere bien, pero que no por eso somos más, no estamos por encima de nada ni por debajo de algo tampoco.

Una experiencia de vida, una alternativa a lo conocido.
Una reconexión interna en simbiosis con un gran invento: la bicicleta.

Santiago Martínez
Caballero

Tengo 28 años y vivo actualmente en Piriápolis, Uruguay. Había vivido hasta los 24 en la ciudad de Pando y en el 2017 comenzamos con un amigo un viaje en bicicleta que duró casi 2 años. Luego de esta experiencia y tantos aprendizajes, volví enfocado en hacer compost y huertas y a eso me dedico por estos días.

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